La habitacion 216 es un caos en cuanto a decoracion y limpieza, horrible y antiestetica es poco y desde luego, no he visto nada peor y menos acogedora y relajante ni en hoteles de 1,2 0 3 ***
Estuvimos en el restaurante Helios del parador nacional de Lorca y la experiencia fue muy buena.
Agradecer el buen trato, la disposición y la profesionalidad del Juan Pablo que fue nuestro camarero.
La amabilidad del personal es excepcional pero especialmente la profesionalidad y buenas sugerencias de Patricia en recepción, nos han hecho disfrutar de unos días inolvidables.
He visitado este parador y como siempre mi estancia ha sido maravillosa. Un lugar distinto, lleno de historia, tranquilidad y comodidad.
La única dificultad es el acceso, especialmente si llegas desde el centro de la ciudad, seguimos las indicaciones de google maps y terminamos en calles imposibles estrechas. No buena señalización de camino hacia el parador.
Una ubicación increíble en lo alto de la montaña con habitaciones amplias y con un balcón con vistas a la montaña.
La piscina hace que sea aún mejor la estancia.