Definitivamente de nuestros paradores favoritos! Buenísimo la ubicación, las vistas al ría muy agradables y transmiten paz , restaurante muy acogedor.
Lo que nos gustó mucho era el helado del queso de O Cebreiro.
En desayuno no hizo gracia al camarero que hemos pedido hacer los huevos a la carta como en el resto paradores, pero no pasa nada, las vistas compensan.
Sería bien tener tetera, por lo menos en las habitaciones superiores .
Y un pelín incómodo no tener la rampa para el acceso desde la recepción al ascensor para ir a las habitaciones, estuvimos con el carito del bebé y tendremos subir el carito 5-6 escalonas, podría estar mejor pensado.
Y en el resto todo genial .
Muchas gracias a todo el equipo!
Un saludo