Llegas al Parador y te reciben con los brazos abiertos. Te vas del Parador y se despiden de forma entrañable. ¿Se puede pedir más? Así ha sido y nosotros nos sentimos muy agradecidos. En cuanto al desayuno, considero que lo han mejorado respecto a ocasiones previas; además, el equipo que lo gestiona es de una eficacia absoluta. Las vistas, por supuesto, sobresalientes. En la terraza de la cafetería se cena de maravilla.
Nos ha encantado todo el parador, es un lugar mágico y muy confortable. Personal de 10, nos han tratado de forma exquisita. Desayuno con productos de primera calidad.
Un parador emplazado en un edificio histórico, precioso e imponente. Tanto la habitación como el resto de zonas del parador son muy acogedoras.
Tanto el restaurante como el bar tienen un servicio atento y amable y la comida estaba buenísima.
¡Muy recomendable!