Es la cuarta vez que hemos estado en este Parador y, como siempre, no nos ha defraudado. Especialmente por su maravillosa ubicación, el encanto de sus salas (esperemos que en la próxima renovación que se anuncia se haga la actualización de las instalaciones pero se respete el ambiente de los espacios comunes) pero, sobre todo, por la amabilidad, eficacia y buena disposición de todas las personas que trabajan en el Parador.
Sirvan como ejemplos, entre otros muchos, la ayuda brindada por el personal de recepción en el proceso de reserva para facilitarnos la mejor opción, las gestiones hechas con la Central para corregir el retraso en la carga de puntos acumulados en otro parador, las recomendaciones de rutas de senderismo, la simpatía y buen hacer del personal de cafetería y, también, el impecable servicio en el restaurante con mención especial al jefe de sala por su profesionalidad y exquisito trato. Hemos disfrutado de este Parador en cuatro ocasiones pero seguro que habrá más.
Bien situado en un edificio historico. Parking fàcil de acceso.
Buena recepcion ; el restaurante ofrece platos de calidad.
Habitacion muy amplia y tranquila