Parador contemporáneo con decoración moderna. Habitaciones muy amplias. El edificio es amplio con varios salones y resulta acogedor y elegante a la vez.
El palacio renacentista donde está ubicado este Parador es una maravilla así como su situación en pleno casco histórico. Su decoración es antigua pero muy acogedora con un precioso patio central. El aceite está presente en toda la gastronomía y es un placer saborear los platos. No hay que dejar de tomar los andrajos, el ciervo a la parrilla y sus milhojas y postres de aceite. El personal muy amable. Pese a las indicaciones no es fácil llegar al Parador pero al final se consigue y merece la pena.