Es el primer Parador cuya nota no alcanza la media general. Lo que se salva es la amabilidad y trato del personal. Pero el funcionamiento general del Parador ha dejado mucho que desear: el restaurante no estaba abierto, y los pocos platos de la carta de la cafetería eran muy caros; el día de la llegada la habitación no estaba preparada para tres, y cada día se olvidaban de reponer algo; no tiene espacio para llegar y descargar las maletas (hay que subirse a la acera); de las máquinas del gimnasio sólo una estaba enchufada.
En general, falta algo en la organización del Parador que ha hecho que nuestra estancia haya estado por debajo de la de cualquier otro Parador visitado hasta la fecha.