Nuestra visita ha sido una experiencia sumamente gratificante. El Parador de Tortosa es un lugar ideal para descansar, así como para contemplar desde lo alto las hermosas vistas de la ciudad histórica y la naturaleza, no solo con el sol resplandeciente, sino incluso bajo la luz de la luna, siempre en silencio.
No menos reconfortantes son los manjares que se ofrecen en el restaurante, exquistamente decorado, tales como el menú tradicional de Tortosa o el menú de san Valentín.
Con todo, lo más destacable es la amabilidad y profesionalidad del personal, quienes ofrecen al visitante un trato cordial y personalizado.